
30 de abril de 2008
13 de abril de 2008
Pedime

Pedime que te proteja
de tus miedos mas antiguos.
Mirame así, mezcla de niño extraviado
y hombre conocedor de ausencias,
que yo veré en tus pupilas
los fantasmas que asolaron los jardines,
que pisaron tus sueños
y despertaron tu asombro tan antes de tiempo
que tus pestañas encantadas
fueron las puertas para tus pesadillas,
Gritame: "quereme!!!" con los ojos,
con las manos, con todo el cuerpo,
que yo te quiero, te abrazo, te arropo,
que no te falte calor.
Pedime que entre en tu noche
y espante a los demonios.
Mostrame las estrellas
mientras curo tus heridas.
Llamame, mi amor, a tu mundo de mandalas,
a tus círculos de fuego,
que yo voy, porque te quiero,
y tus ojos ahuyentan la soledad.
Tu risa, es milagro de lluvia sobre los canteros.
de tus miedos mas antiguos.
Mirame así, mezcla de niño extraviado
y hombre conocedor de ausencias,
que yo veré en tus pupilas
los fantasmas que asolaron los jardines,
que pisaron tus sueños
y despertaron tu asombro tan antes de tiempo
que tus pestañas encantadas
fueron las puertas para tus pesadillas,
Gritame: "quereme!!!" con los ojos,
con las manos, con todo el cuerpo,
que yo te quiero, te abrazo, te arropo,
que no te falte calor.
Pedime que entre en tu noche
y espante a los demonios.
Mostrame las estrellas
mientras curo tus heridas.
Llamame, mi amor, a tu mundo de mandalas,
a tus círculos de fuego,
que yo voy, porque te quiero,
y tus ojos ahuyentan la soledad.
Tu risa, es milagro de lluvia sobre los canteros.
8 de marzo de 2008
2 de marzo de 2008
16 de enero de 2008
La luna en el armario
En la tierra, peces oscuros se arrastran.
Ha pasado un gran oleaje tapando las ventanas,
las puertas, las mesas, las camas,
los floreros.
Y sólo estos peces parecen habitar la noche.
Las estrellas han penetrado
en recipientes circulares,
y la luna, quedó aprisionada, creciente,
dentro de un armario negro.
La tormenta ha venido a reinar,
y de los techos crecen malvas y madreselvas.
Sabía que habría de llorar en sueños,
habría de purificar mi corazón resbaladizo.
Ahora, de mis venas, conozco las ramificaciones,
la luz de la sangre penetrando en mi cerebro.
Un nombre aparece luciérnaga en las entrañas,
verde el nombre en el recorrido arterial.
Una mañana habré de besarte dormido
y también habrá un oleaje,
arrastrando los miedos.
Si temes, voy a recordarte,
Que hay una luna creciente, amor,
Guardada en un armario negro.
En la tierra, peces oscuros se arrastran.
Ha pasado un gran oleaje tapando las ventanas,
las puertas, las mesas, las camas,
los floreros.
Y sólo estos peces parecen habitar la noche.
Las estrellas han penetrado
en recipientes circulares,
y la luna, quedó aprisionada, creciente,
dentro de un armario negro.
La tormenta ha venido a reinar,
y de los techos crecen malvas y madreselvas.
Sabía que habría de llorar en sueños,
habría de purificar mi corazón resbaladizo.
Ahora, de mis venas, conozco las ramificaciones,
la luz de la sangre penetrando en mi cerebro.
Un nombre aparece luciérnaga en las entrañas,
verde el nombre en el recorrido arterial.
Una mañana habré de besarte dormido
y también habrá un oleaje,
arrastrando los miedos.
Si temes, voy a recordarte,
Que hay una luna creciente, amor,
Guardada en un armario negro.
13 de enero de 2008
Me gusta

Me gusta terminar el amor
con todo tu olor en la piel,
que enciendas un cigarrillo y mirarte,
ver el humo flotando delante de tu cara,
y mi cuerpo flotando desnudo por fuera,
pero lleno de tus libélulas y mariposas.
Me gustan tus pestañas de perfil, tu nariz,
los gestos que ya voy conociendo,
me aferro a tu espalda donde crecen Baobab,
donde todo es posible en un bosque oscuro,
de animales invisibles.
Me gusta el sabor de tu pecho,
el olor de tus mejillas cuando estás dormido,
la luz de tu pelo oscuro,
y tus rodillas contra la pared.
Me gusta cuando leemos poemas de a dos,
cuando nos corregimos,
Cuando nos dolemos,
Y hasta me gusta cuando pensamos,
en lo imposible de todo esto,
en lo poco va a durar...
En la luz que va a faltarnos
en el aire que me asfixia cuando no estás conmigo.
con todo tu olor en la piel,
que enciendas un cigarrillo y mirarte,
ver el humo flotando delante de tu cara,
y mi cuerpo flotando desnudo por fuera,
pero lleno de tus libélulas y mariposas.
Me gustan tus pestañas de perfil, tu nariz,
los gestos que ya voy conociendo,
me aferro a tu espalda donde crecen Baobab,
donde todo es posible en un bosque oscuro,
de animales invisibles.
Me gusta el sabor de tu pecho,
el olor de tus mejillas cuando estás dormido,
la luz de tu pelo oscuro,
y tus rodillas contra la pared.
Me gusta cuando leemos poemas de a dos,
cuando nos corregimos,
Cuando nos dolemos,
Y hasta me gusta cuando pensamos,
en lo imposible de todo esto,
en lo poco va a durar...
En la luz que va a faltarnos
en el aire que me asfixia cuando no estás conmigo.
20 de diciembre de 2007
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