23 de julio de 2009

Tengo un amor


Tengo un amor, que va conmigo
en mis bolsillos, a donde yo vaya.
Tengo unos ojos castaños, prendidos de mi pelo,
de mi boca,
un beso en la vereda
que se me antoja tan bello como lejano.
Tengo un amor, sí, tengo un amor
que me desnuda por la noche,
y transforma mi piel en luz,
que me imagina recorriendo su cuerpo
y ansío yo esa espalda tibia,
para reposar mi sueño.
Tengo un amor al que espero
en esta casa nueva, con un jardín para él,
una noche y una mañana para mi amor.
Una ilusión, un arcoiris,
un encuentro después de las lluvias.

13 de julio de 2009

Mi casa y el viento del sur


Mi casa es blanca en su interior,
parece que una luz de magnolia la habita
Tiene un jardín de "alegrías" y "lazos de amor",
y está protegida por un llamador
de música primitiva, encerrada en los misterios
de las cañas.
La circundan los vientos por las claraboyas,
pretenden colarse dentro,
y sacudir las alfombras, los libros
los nombres escritos en mis cuadernos.
Viene un viento del sur a meterse por el patio,
mueve mi bicicleta haciéndola tambalear.
Abro la puerta, y el viento del sur penetra
en mi casa cercana a los eucaliptos,
un viento fresco, verde, llovizna y luciérnagas,
viento de arcoiris, de fin del mundo,
unos ojos dormidos, recién dormidos,
bendicen mi casa, desde los cimientos.

4 de junio de 2009

27 de mayo de 2009

El cuenco del arco iris


EL CUENCO DEL ARCO IRIS

Por el iris de tus ojos,
pasan equilibristas,
fuegos de artificio,
guirnaldas verdes y naranjas,
luciérnagas de verano.
No tengo dudas,
lo que veo detrás de tus ojos de cuento
acelera mi escritura hacia territorios
aún no descubiertos.
La luz de tu mirada, va tejiendo cantidad de imágenes
y sobreviene la lluvia, las madreselvas,
los pájaros escapando de sus jaulas,
tu boca, ciruelo refulgiendo
bajo la luz candente del atardecer.
El lenguaje se torna entonces sutil,
fresco, luminoso,
sílabas de cascabel acuden
a espiar la maravilla.
La narración ofrece aristas insospechadas.

No cierres, mi amor, tus ojos de arrullo,
que la poesía detiene entonces, su curso,
a mitad de camino,
Y habrá que ir a buscarla al cuenco
donde duerme el arco iris,
al nacimiento mismo de tu sonrisa.

26 de abril de 2009