Tengo un amor, que va conmigo
en mis bolsillos, a donde yo vaya.
Tengo unos ojos castaños, prendidos de mi pelo,
de mi boca,
un beso en la vereda
que se me antoja tan bello como lejano.
Tengo un amor, sí, tengo un amor
que me desnuda por la noche,
y transforma mi piel en luz,
que me imagina recorriendo su cuerpo
y ansío yo esa espalda tibia,
para reposar mi sueño.
Tengo un amor al que espero
en esta casa nueva, con un jardín para él,
una noche y una mañana para mi amor.
Una ilusión, un arcoiris,
un encuentro después de las lluvias.


