17 de mayo de 2010

Soy madreselva (Trabajo de taller de poesía en La Ronda, Villa Bosch)


Soy madreselva en el rayo del sol,
arraigada al muro del mundo.
Soy estrella, porque quisiste partir mi cuerpo,
partir de mí, hacia mí, y la luz se encendió.
Mi madre abrió ventanas de crayón,
ese es mi recuerdo.
Se me olvida su olor,
y quedo a la intemperie ante su sonrisa.
Mientras, soy madreselva, brillo en la oscuridad,
cerrazón, y a la vez, sed,
mis vestidos ya son pequeños,
me desnudan, me abandonan los rasos amarillos.
Provengo de un vientre de cristal, lo sé.
Todo se dijo esa mañana,
ella escribió en mi frente todos los conjuros,
para nombrarla, aún en las sombras.

11 de abril de 2010


Abro los ojos

no tengo mucho para decir,
sólo que abro los ojos,
soy yo, parada frente al mundo,
y tengo miedo.
Quedaste enredado en mis pestañas,
después del último sueño que tuve con vos,
y procuro dejarte ir,
alojarme en historias de ficción,
ir hacia el norte, si tu camino es el sur,
florecer madreselva,
una vez que dejes de dolerme
en este costado, que no puedo dormir,
no puedo respirar,
este costado me tiembla
si pronuncian tu nombre,
y duele la cena, tu plato,
tu risa y la primavera que trajiste.

Abro los ojos
soy yo parada ante el olvido.
Ya no vuelvas, prefiero el silencio,
antes que la fábula de tus ojos de agua.

21 de febrero de 2010

Ibas a dibujarme un hada...


Ibas a dibujar un hada en mi pared

y te creí, porque tus pasos eran de pájaro herido,
llegaste a mi casa entre los árboles, con un ala rota, descalzo,
buscando mis brazos...
¿Cómo no habrías de dibujarme un hada?
Me miré en tus ojos y vi mi progenie,
con el cabello dorado, y tus ojos de pradera.
tu nombre de luz, trajo claridad a mis cuartos oscuros
tus manos, trazaron mapas hacia lo que iba a venir,
una casa, un árbol, la risa tuya cada mañana,
tu piel...ya casi no recuerdo el olor de tu piel...
Ibas a dibujar un hada en mi pared,
sentada en una luna en cuarto creciente,
cabellera negra, piernas rosadas...
iba a amarte después,
¿qué otra cosa podía hacer mas que amarte?

14 de enero de 2010

20 de diciembre de 2009

El fabricante de calidoscopios


Gastón fabrica calidoscopios,
Los ofrece lejos, en lugares desérticos,
donde hace falta un poco de ilusión.
El frío empaña sus ojos de luna,
pero él lleva fragmentos de arco iris en las pupilas.
Sé que lo protegen.
En cada uno de los colores, puse un deseo:
que las estrellas alivien las distancias en su corazón,
los ríos de la montaña, calmen su sed,
de hombre solitario,
y le llegue mi voz en la mitad de sus noches,
mis besos, cubriendo su cuello,
agonizando en su boca.
Sus calidoscopios llevan hechizos
de ciruelos en flor.
Al mirarlos, despliegan todo su caudal de fantasía.
Sé que Gastón escribe mi nombre en el barro, al amanecer,
lo sé, porque mi cuerpo es ave hacia su nido.
Cuando anochece, el cerro de los dragones es azul,
y en mis espejos mágicos,
puedo ver su casa en la sombra.
Amo su sonrisa a media luz,
sus piernas largas de tijeras filosas,
su barba oscura y sus lunares.
Puedo ver en los espejos la maravilla.

8 de noviembre de 2009

Te ofrezco para tu viaje...


Ahora lo sé: tu viaje es inevitable.
Vengo a ofrecerte entonces algunas cosas
para el camino.
Senderos claros de día,
y por la nche, un séquito de luciérnagas
como antorchas.
A tu paso, se abrirán las jaulas de los cardenales mas bellos,
jamás vistos,
e irán haciendo dibujos fulgurantes sobre tu cabeza.
Voy a darte cuadernos y lápices
para que escribas lo que se te ocurra.
Te daré imágenes de barrios
con casitas iguales y un sol inmenso
en el medio de la plaza principal.
No te preocupes, también vengo a ofrecerte
tu guitarra, tus cáctus, tus libros,
y el recuerdo de una noche sin luna en la playa.
Vas a llevarte aromas, la torta de chocolate,
y caramelos de eucaliptus.
La voz de una mujer en la lluvia,
la risa de un amigo,
un cristal,
una ventana, para que nunca sea lejos.
Ahora lo sé: tu viaje no tiene fin:
estarás volviendo en el arco iris.
Tengo morrales repletos de poesía para ofrecerte
y todo es tan poco.
Mis sueños, mi voz, mis preguntas, mis respuestas,
mis venas, mi sangre,
morrales repletos de amor, para vos, mi amor,
en tu viaje de luz.

31 de octubre de 2009

Te perdí


Creo que te perdí.
Tracé mapas equivocados,
y extravié tu geografía de hombre solitario.
Cada península por la que soñé alguna vez,
sobrevolar, acabó su destino de páramo desértico
cuando dejaron de aparecer tus ojos
en mis días de invierno.
Te perdí.
Entre tanta ruta, tanto itinerario incierto,
hallé una colina donde crecía tu risa,
como manzano en la lluvia,
y resulta que ahora salió el sol.
No distingo el árbol,
y tu voz es apenas un viento del sur.
Te perdí una noche, vos sabés qué noche.
Atrincheraste todos los caminos,
borraste las escalas, los paralelos y meridianos,
me dejaste sin puntos cardinales,
paria, en una tierra sin milagros.
Perdí la luz de tu cintura,
el lunar de tu mentón,
tu pelo de tormenta, el faro de tus ojos,
perdí la lluvia sobre el manzano.